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viernes, 21 de junio de 2013

Tuiteo, luego existo

El famoso pajarito de Twitter
La plataforma social Twitter, junto con otras redes sociales mayoritarias, como Facebook o Tuenti, ha revolucionado el mundo de la comunicación en los últimos dos o tres años. Hemos pasado de tener una parcela de nuestra persona para nosotros mismos a querer compartir absolutamente todas esas vivencias con nuestros "amigos" virtuales o con nuestros followers.
Ciertamente, esta transformación ha producido una masificación del uso de estos servicios, la cual produce la necesidad de estar conectado (enganchado sería la palabra adecuada) a la plataforma para "ser alguien más o menos notable" en el grupo de los más cercanos e incluso más allá. De esta globalización de las redes sociales ha surgido la expresión "Tuiteo, luego existo", que ha nacido para emular a la muy famosa frase del filósofo francés René Descartes hallada en su Discurso del método (1637):
"Pienso, luego existo"
Gracias a la introducción de esta nueva norma filosófica, el mayor exponente de la oración compuesta con subordinación adverbial concesiva ha sido "sustituido" por otra oración mucho más moderna y que indica la situación en la que nos encontramos actualmente en el mundo de la comunicación. Y es que, por suerte o por desgracia, Twitter se está convirtiendo en el oxígeno de la información y las relaciones, y nuestros tweets, en el respirar de cada uno, en el beber de la información, en el catalejo que nos dice desde si nuestro amigo va a salir con su novia al parque hasta si hoy Florentino Pérez ha desayunado tres magdalenas con un cortado en vez de con un capuccino porque tenía menos hambre.

Desde luego, lo que sí que está claro es que, por lo menos, siempre quedarán las relaciones personales, que espero no logren sustituir. Porque ya, si encuentran una forma más sofisticada que el hangout de Google+ o el WhatsApp para comunicarnos de manera que no nos demos ni cuenta de que estamos hablando a distancia, señoras y señores, apaga y vámonos.


FUENTES:
Pienso, luego existo-Wikipedia
René Descartes-Wikipedia
Tuiteo, luego existo

martes, 4 de junio de 2013

Séneca y las dificultades

"No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas".
Séneca, filósofo romano (4 a. C. - 65 d. C.) 
Séneca era todo un sabio en su época. Vio, vivió y plasmó. De ahí, de su observación y de su conocimiento, proviene esta cita.
Realmente esta frase tiene su miga, además de dejar entrever unas cuantas verdades. En el momento en que algo nos parece difícil, lo vemos muy lejos, como muy distanciado y como algo en lo que raramente caeremos en la tentación de hacer. Se originan: una sensación de desgana, los pensamientos del tipo "ya lo hará otro", "esto no está hecho para mí", etcétera.

Hay otras veces en las que no tenemos elección y es obligatorio afrontar la adversidad; esas son las ocasiones en las que nos debemos enfrentar a lo difícil. Si se nos apodera la visión de complicado y no conseguimos vislumbrar un resquicio por el que atacar aquello que es complejo para nosotros, o lo vemos pero es tan mínimo que no queremos empezar, nos habremos puesto una barrera en la consecución de nuestro objetivo. 
Es allí a donde la frase de Séneca quiere llegar. Su intención es, primero, hacernos ver que debemos atrevernos a probar por mucho que nos cueste; y segundo y no menos importante, quiere animarnos y decirnos que las cosas difíciles se harán más fáciles si las afrontamos y buscamos esa pequeña fractura que hemos dicho que existe en "la capa de dificultad" que le hemos colocado al asunto.

¿Cuál podría ser la solución? Lógicamente, no hay otra que coger el toro por los cuernos en ese momento en el que no nos atrevemos y pasamos.
El ejemplo es bien sencillo y se puede observar en la vida del estudiante: te mandan un trabajo muy extenso que tienes que entregar al día siguiente. Un alumno puede decir que es muy difícil, pero normalmente lo dirá porque es largo y costoso y no quiere afrontar el problema. En cambio, otro alumno se pondrá a ello, y seguro que acaba antes y encuentra mucho más fácilmente la fragilidad en la "capa" del trabajo.

Así que yo haría acopio de valor y, la próxima vez que nos encontremos ante la dificultad, en vez de decirle "hasta luego, te dejo", seguiría el consejo del gran Séneca y le dedicaría un "hola, te voy a machacar". Seguro que, aunque cueste, todo será mucho más fácil.

lunes, 1 de abril de 2013

Fernando Savater y la felicidad

Hará algo así como una semana que me encontré con una lectura del libro de Lengua 1 que me resultó muy interesante. 
Fernando Savater
Siempre estamos en busca de lo que nos hace felices, pensaba, y fue entonces cuando vi el título del fragmento: "Date la buena vida". En ese momento tenía tiempo disponible, no como me pasaba otras veces, para empaparme de las palabras del escritor, filósofo y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid: Fernando Savater. Así que decidí leerlo.
En el fragmento que se incluye en las páginas del libro de la asignatura, perteneciente a su libro "Ética para Amador", Fernando nos transmite una serie de consejos para llevar una buena vida que nos provoque una satisfacción interior. 
De sus recomendaciones, podríamos destacar muchas, pero las que más llaman la atención son, quizá, las relacionadas con su definición de ser humano:
«Ser humano consiste, principalmente, en tener relaciones con otras personas. Si pudieras tener muchísimo dinero, una casa más suntuosa que el palacio de las mil y una noches [...], etc., pero todo ello a costa de no volver a ver a ningún ser humano nunca más, ¿estarías contento? [...] ¡Si precisamente la gracia de todas esas cosas estriba en que te permiten -o parecen permitirte- relacionarte favorablemente con los demás!»
En esta cita, que incluye las palabras que más me llamaron la atención del texto, se puede apreciar como la definición que aporta el filósofo sobre el ser humano está más relacionada con su faceta de ser humano, con el verbo ser, que no ser humano como concepto biológico.
Dado que habla del ser persona destacando como ley básica la comunicación con los demás,  no puede excluir de su libro el concepto del lenguaje. Lo destaca como otro concepto importante dentro de la relación entre los individuos, y, por tanto, en su concepto de "darse la buena vida":
«El mundo en el que vivimos los humanos es un mundo lingüístico, una realidad de símbolos y leyes sin la cual no sólo seríamos incapaces de comunicarnos entre nosotros, sino también de captar la significación de lo que nos rodea. [...] Por eso hablar a alguien y escucharle es tratarle como a una persona, o por lo menos empezar a darle un trato humano.»
Así pues, Fernando Savater liga el concepto de la felicidad a los demás, es decir, lo define como un "proceso recíproco", en el que la sensación de sentirse humano otorga a la persona la sensación de estar dándose la buena vida. 
Por mi parte, creo que está en lo cierto. Una vida sin gente no es una buena vida humana. Será vida, pero ni buena ni mala.
Ya sabéis: dando felicidad se recibe. Y yo que tú, me pondría las pilas, y le daría un buen mordisco a la vida compartiendo el día de hoy con los que te rodean.