| Así lucía a principios de mayo un puerto de 1000m de altitud en Asturias |
Ya estamos a mediados de mayo, es decir, hace casi dos meses que entró la nueva estación; y aquí, días de primavera, cuatro. Desde luego, el tiempo se ha revuelto más que la ropa en la lavadora: ha habido días en los que el cierzo se ha adueñado de Zaragoza, seguidos de días de lluvia muy intensa, mezclados con jornadas en las que el sol ha brillado durante unas pocas horas y las nubes y el frío lo han borrado del mapa por la tarde.
Esta combinación de fenómenos atmosféricos en una época tan avanzada de la primavera en la cual, quizá, no debería existir, se la podemos achacar al cambio climático. El calentamiento global ha desplazado las corrientes atmosféricas, ya que el aire caliente sube al ser menos denso y desplaza al aire más frío que pudiera encontrarse encima de la corriente cálida, y el aire frío, cuando se acumula en las capas más altas de nuestra atmósfera, provoca esta inestabilidad que estamos percibiendo en España en este mes. Por ejemplo, hemos tenido nevadas a partir de los 1000 metros en Huesca o en Lérida, o lluvias muy abundantes en zonas del interior acompañadas de frío.
De esta manera, el cambio climático, con el consiguiente calentamiento en exceso de la Tierra, ha producido un efecto de retraso en los fenómenos atmosféricos propios de cada estación según señalan los científicos de la Universidad de Washington Qiang Fu, John M. Wallace y Celeste Johanson, y el científico de la Universidad de Utah Thomas Reichler.
Estos expertos también señalan que este retardo será progresivo, de tal manera que se acentuará con el paso del tiempo. Se prevé que, a este ritmo, cuando finalice el siglo XXI, las corrientes en cuestión se habrán desplazado unos dos o tres grados de latitud hacia los polos. Ese cambio podría significar, por ejemplo, el desplazamiento del clima del Sáhara unos cien kilómetros hacia norte y sur.
Así que lo que toca es que cada vez el tiempo sea más bicho raro, más extremo y más complicado de predecir. Así que habrá que hacer caso, una vez más, al refranero español:
http://www.solociencia.com/ecologia/06071401.htm
Esta combinación de fenómenos atmosféricos en una época tan avanzada de la primavera en la cual, quizá, no debería existir, se la podemos achacar al cambio climático. El calentamiento global ha desplazado las corrientes atmosféricas, ya que el aire caliente sube al ser menos denso y desplaza al aire más frío que pudiera encontrarse encima de la corriente cálida, y el aire frío, cuando se acumula en las capas más altas de nuestra atmósfera, provoca esta inestabilidad que estamos percibiendo en España en este mes. Por ejemplo, hemos tenido nevadas a partir de los 1000 metros en Huesca o en Lérida, o lluvias muy abundantes en zonas del interior acompañadas de frío.
De esta manera, el cambio climático, con el consiguiente calentamiento en exceso de la Tierra, ha producido un efecto de retraso en los fenómenos atmosféricos propios de cada estación según señalan los científicos de la Universidad de Washington Qiang Fu, John M. Wallace y Celeste Johanson, y el científico de la Universidad de Utah Thomas Reichler.
Estos expertos también señalan que este retardo será progresivo, de tal manera que se acentuará con el paso del tiempo. Se prevé que, a este ritmo, cuando finalice el siglo XXI, las corrientes en cuestión se habrán desplazado unos dos o tres grados de latitud hacia los polos. Ese cambio podría significar, por ejemplo, el desplazamiento del clima del Sáhara unos cien kilómetros hacia norte y sur.
Así que lo que toca es que cada vez el tiempo sea más bicho raro, más extremo y más complicado de predecir. Así que habrá que hacer caso, una vez más, al refranero español:
Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo.FUENTE:
http://www.solociencia.com/ecologia/06071401.htm






